me ponía nerviosa porque se hacía la hora, ayelén igual había puesto la alarma en el celular, entonces lo besaba a covito y no pensaba… corríamos como locas y nos seguían 7 perros, como si nos quisieran, o algo así. no podía dejar de mirar el mar que a esa hora más o menos era plateado. y la luna parecía un sol. la verdad es que todos los lugares son metáforas importantes. ayer no eran las mismas estrellas, aunque eran las mismas estrellas, (pero si estoy en buenos aires, algún día cualquiera que me sienta enojada puedo cerrar los ojos y volver volando, no fue muy difícil memorizar la sensación de la arena mojada en los pies, me cuesta un poco más con la del viento en la cara) incluso no era la misma luna… pero cómo no iba a ser la misma luna. me senté en el micro, cerca de 5 minutos después, tampoco era marina… me tocó el 6, pero del lado del pasillo, cómo cambia la vida, creo que ya dije lo de las metáforas importantes. odio viajar del lado del pasillo. pero como estaba mal numerado, viajé adelante como si me hubiera tocado el asiento 3. vítor, el presidente del centro de jubilados me contó que los otros jubilados piensan en todo: adelante no, porque si el micro choca sos el que primero vuela. atrás, no… hace mucho calor. abajo, menos que menos, estás cerca del baño y la gente sube y baja todo el tiempo. entonces: en el medio… parece que en equilibrio esta la clave. seguro a esa hora el mar seguía siendo plateado. me molesta pensar. a veces. conté los ojos de gato que hay en la ruta hasta que me quedé dormida. la verdad es que el mp3 me aturdía un poco, pero prefería eso a escuchar al nabo que había al lado mío riéndose como un pato. entonces llegué y en la esquina de la zapatería me esperaba el remis. y pensaba en la arena y en el mar, que a esa hora seguro ya era entre rosa y blanco. y pensaba en que no iba a poder cruzar el puente. y de nuevo que el mar era rosa, como las gaviotas a la tarde. y pensaba en que me duele la cabeza si tengo que hablar con personas que no conozco cuando tengo sueño. y pensaba en que quiero pedirle perdón a andrés por habérmelo perdido. y también que creo que había algo en sus ojos que estaba muy bien. y pensaba que quería llegar a mi casa y tomar un mate civilizado. así que a las 7 de la mañana saqué a la perra y me di cuenta que haber pasado tantos días lejos me había hecho perder autoridad. pesa 14 kilos 700 gramos y cuando no quiere caminar la tengo que llevar como un bebé. tin tin o din don… era la nona. justo quería tomar mate, le dije mientras la miraba entrar desde el final o el comienzo del pasillo. se había mojado el pelo, porque lo tiene largo, me dijo. tengo un poco de sueño, pero no quiero dormir. a la noche sergio me esperaba. y estuve griega con eso de la catarsis, me dijo que él prefería conciliación. pero antes me senté en la puerta de adentro. la blanca que se trababa, ya no se traba más. y tengo otro ficus preso en una maseta. y tenía el sol en la cara y si entreabría los ojos me veía las pestañas. y tenía un pedazo de cielo entre los otros arboles, bien celeste sin nubes. y casi lloré porque sentía algo raro. y suspiré hondo porque el viento de la mañana me cuesta pero me gusta y de a poco me acordé… que había visto dos estrellas fugases y en las dos cerré los ojos fuerte y te nombré a vos.
martes, 13 de enero de 2009
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