lunes, 3 de noviembre de 2008

algo que pensaba

volvió de las vacaciones y Eugenio XVI estaba muerto. la tía norma es así. esta haciendo dieta dijo, hace tres días que come sopa y esta de mal humor, como noemÍ campbell… no entiendo porque no se comen una empanada o algo y se dejan de emanar bronca. bueno, yo decía… que a medida que se fueron muriendo compró al pez Eugenio II, luego al pez Eugenio III y así, mientras los peces se convierten en pescados la vida pasa… pero vendrá Eugenio XVII. seguro. en el fondo todos somos átomos.
un día en la veterinaria le di de comer gelatina a una perra linda porque le dolía la panza. y creo que tato como todos los viernes me comió el yogurt con zucaritas. pero en el fondo me vino bien… porque me gusta que la lluvia me de frio y que el paraguas se me de vuelta y el chico de la casa de repuestos me diga “siempre lo mismo vos, eh!” y que la china de la rotonda me diga: “zucalitas si si, pelo no tengo cambio… pol tu culpa lompí cabeza” (porque cada vez que le voy a comprar me parece, no estoy muy segura pero creo que la hipnotizo y se pega la cabeza con el coso de los cigarrillos que cuelga).
bueno… y esa vez, mientras la perra todavía estaba dormida aproveché y le di muchos besos, besos y besos en los bigotes. porque cuando estaba despierta no se quedaba quieta y me pegó dos cabezazos. dos… uno casi me hace mal en serio.
mientras el día transcurre yo pienso en vos, no se porqué. también mientras la lluvia cae en la pileta y espero que la pava se caliente… pienso en vos. no sé tampoco cómo hago, pero siempre tengo tu nombre ahí… cuando lo pierdo de vista, lo sigo pensando con el subconsciente, pero siempre está. y mientras viajo también. sos como un chicle que se me pega en la zapatilla.

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